
Se está haciendo tarde y
presiento que el paradero se vaciará por completo...
¿Cuanto más tendré que esperar
para verte?
¿Porqué no puedes llegar y
aparecerte... Así, en medio de toda esta gente?
El reloj comienza a asustarme,
presiento que ya no vendrás y me pregunto otra vez ¿Cuánto más tendré que
esperar?
Quisiera tan solo abrazarte, como
lo hacia antes, pero hay un espacio infinito entre nuestros cuerpos que no me
atrevo a recorrer corriendo, y la tibieza de tu regazo no reconoce el frío de
mi piel.
Tal vez existe una esperanza
difusa para nuestro relegado amor..
No hay comentarios:
Publicar un comentario